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Consume local, consume lo de tu mercado

 

Recientemente escuché hablar de la gran propuesta de https://abastogto.com/ para enfrentar estos tiempos de cambio. El objetivo es claro: introducir nuestros mercados locales a la era digital para volverlos más competitivos gracias a la tecnología, puesto que productos de calidad y excelentes precios siempre han tenido. Este proyecto no podría ser más oportuno para apoyar a los negocios locales, y sobre todo, velar por nuestros adultos mayores, proporcionándoles los productos de su preferencia, de la mejor calidad y a la puerta de su casa. Así mismo, nos proporcionan una alternativa para seguir cuidándonos respetando las restricciones sanitarias.

Viene una crisis económica, es más, ya estamos en ella; no es ningún secreto. Lo que es un poco más incierto es la intensidad con la que va a afectarnos de forma personal, local o nacional. Mantener una entrada económica en tiempos de cuarentena debe ser tranquilizador para quienes tuvieron la oportunidad. Sin embargo, muchos perdieron, o su empleo, o la mitad de su salario; hay numerosas empresas y negocios, tanto grandes como pequeños, peligrando, por una u otra razón. Y esto está sucediendo también a escala mundial.  

Lo que conocíamos como normalidad aún está lejos, incluso levantado el confinamiento, ya nada será igual. Pero esa es una gran noticia, ya que esta caótica situación está convirtiéndose en una gran oportunidad de reinventarnos, de reflexionar a profundidad sobre nuestro entorno y de aprender a actuar con mayor consciencia, en este tiempo en que nuestro planeta y nuestro país nos necesitan tanto.

¿Cómo podemos ayudar a rescatar la economía nacional, si nuestros propios ingresos se han visto afectados? Muy sencillo: consumo local. Es decir, procurando consumir aquello hecho en nuestra región, aquello comercializado por la gente cercana a nosotros, y a pequeños comerciantes. Efectivamente, contribuyendo a la economía de nuestros vecinos estaremos favoreciendo la nuestra, generando un benéfico círculo donde el dinero retorna a su bolsillo original, incrementado, y de forma rápida, luego de haber activado las economías de la localidad.

Por ejemplo, si yo soy dueña de una escuela de danza y cerca de mí hay restaurantes y comercios pequeños; me conviene consumir en estos lugares y que otros también lo hagan, ya que si a los dueños de los negocios les va bien es probable que dispongan de la seguridad económica para inscribir a sus hijos en mis talleres de danza. Así, juntos generamos una cadena de intercambio fuerte, robusta, que no depende del precio del dólar, de vuelos provenientes del otro lado del planeta y ese tipo de cuestiones. Mi decisión incluso es ecológica, no es el mismo gasto de energía el requerido para comprar un juego de té hecho en el taller de mi vecino, que uno hecho en China con maquinaria alemana que usa insumos de minas africanas.

Ahora, si hablamos de productos alimentarios, el beneficio es doble. No sólo contribuyo a las finanzas de los pequeños propietarios, también apoyo a los productores agropecuarios y consumo artículos frescos, económicos y de alta calidad. Incluso si no soy comerciante o emprendedor, el consumo local genera un flujo económico que crea una atmósfera de seguridad y bienestar que es favorable para todos.

Estos tiempos nos demandan una mayor reflexión sobre nuestras decisiones al consumir. Se abre ante nosotros una ventana de oportunidad para colaborar en la recuperación de la economía de nuestra propia región y con suerte salir más fuertes que antes, más unidos y respaldados. Está en nuestras manos participar activamente eligiendo consumir lo producido localmente, en nuestros mercados y pequeños comercios; nuestros vecinos nos necesitan y nosotros a ellos.